1. La existencia son dos seres que se encuentran.
En realidad, la existencia está ocurriendo, es un encuentro o intercambio permanente entre dos seres.
El hombre es un ser que mira, experimenta al otro, y al hacerlo, comprende al otro y a sí mismo, porque él se define gracias al otro. Sin el otro, no podría él ser quien es. Él es lo que no es el otro. Es decir que hay una negación, un "no" en ese encuentro.
Y hay un sí. Porque en el otro también me encuentro a mí. El otro es distinto de mí, pero también tiene algo en común conmigo. En él veo cosas que también tengo yo. Sin un otro con quien encontrarme, no puede haber un "yo".
Dependiendo de quién es ese "otro", será el tipo de encuentro. Si el otro es el mundo, el encuentro es trabajo, esfuerzo, transformación, aprendizaje. Si el otro es una persona, el encuentro es amor. Y en todos los casos, el encuentro es pensamiento. Y en tanto pensamiento, permite que el encuentro sea conocimiento.
Pensamos en binomios: frío y caliente, tristeza y alegría, uno y todo, hombre y mundo, hombre y Dios. Pero es el pensamiento el que los separa, en realidad coexisten en el encuentro, en la reunión. Puedo pensar el frío porque existe el calor, sin el calor no existiría el frío. Todo lo que existe es un encuentro, en el que a veces prevalece uno más que el otro.
Prevalecer da idea de lucha, pero no siempre hay una lucha sino que puede tratarse de colaboración entre ambos extremos del binomio, un equilibrio perfecto; otras veces hay una reunión en la que uno de los dos extremos se vuelca hacia el otro y se entrega totalmente, mientras el otro recibe. Lo grandioso es que al ser un devenir, no siempre se da del mismo modo.
¿Ser y nada?
La nada está en medio del ser. En el devenir de ese encuentro hay nada. En el hombre, la nada es aislamiento voluntario, es elegir no ir a ese encuentro, elegir la soledad. La nada existe en la libertad del hombre, gracias a la libertad. La nada es soledad del corazón, soledad espiritual y soledad del entendimiento. La nada es desamor, vanagloria, sofismo. La nada la vivimos también cuando dormimos y no siempre, porque también soñamos.
No se puede pensar la nada como algo que estaba antes de que los seres comenzaran su devenir. El devenir es eterno, el pensamiento forma parte del devenir, sólo hay pensamiento en el marco de ese encuentro. El ser es eterno, en el sentido de que es lo que es y miro hacia atrás y fue y miro hacia adelante y va a ser y está siendo, siempre está siendo, siempre hay un encuentro, una reunión, una vivencia. Al ser lo pienso porque es, porque está siendo, porque fue, porque será. Lo que estaba antes, era. Siempre hubo algo. Mientras estoy pensando, no puedo pensar la nada.